COLECCIÓN SATONARIO
OTOÑO-INVIERNO 08-09
Cuando nuestro ánimo decae, la vida empieza a parecernos una de esas viejas mansiones habitadaspor fantasmas. Espacios malsanos con un aire de romanticismo donde el tiempo y el espaciodesaparecen. Todo es tristeza, apatía y melancolía. Nuestra casa se llena de sombras. Nos inquietala muerte y nos sentimos no sólo asustados, sino desasosegados y terriblemente angustiados. Elmiedo y el sufrimiento nos confunden y sobrecogen. El temor paraliza nuestros miembros que ahorason como los de viejas muñecas de porcelana. Formamos parte de una pesadilla de la que no es fácildespertar.
La salud y la enfermedad son parte integral de la vida. Llegó el momento de tratarnos. En el sanatoriose reparan las vidas rotas. El médico usa múltiples prótesis para recomponernos. Los paseos diariosnos tranquilizan y entre rosas de sanatorio perfumadas de cloroformo nuestro corazón de nuevo latecon fuerza.
Ahora estamos curados. Tenemos ilusiones y la vida vuelve a ser amable y positiva. La mente ya nojuega con nosotros. Las fracturas ya están soldadas, pero tendremos que prevenir, porque algoquebrado y vuelto a unir adquiere cierta fragilidad en sus juntas. Las cicatrices del espíritu no siemprese cierran del todo, aunque el tiempo las maquillará sabiamente y les dará carácter.
El sanatorio, en su deseo de curarnos, se despedazó por completo y luego se recompuso del mismomodo que nosotros, formando una nueva identidad más fuerte: SATONARIO.
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